| 31 de enero, Tribuna de Navarra.-
Un parlamentario foral en dedicación absoluta perciba 88.344 euros mensuales, es decir, 8.842.091 pesetas. Los portavoces de los grupos y los miembros de la mesa perciben 60.436,04 euros que equivalen a 10.055.711 pesetas. ¿Hay motivos para que los parlamentarios tengan régimen de dedicación absoluta?
También hay parlamentarios que están en régimen de dedicación parcial. En tal caso su retribución es de 39.856,46 o 6.631.557 pesetas. Por último, hay parlamentarios que perciben dietas que oscilan entre 148 euros para los residentes en Pamplona y 175 para el resto. Además los que viven fuera de la capital tienen derecho a percibir si viajan en automóvil 0,31 euros por kilómetro.
A la vista de estas cifras, cabe preguntarse si es preciso que nuestros parlamentarios abandonen sus trabajos anteriores al ser elegidos. O dicho de otra forma, ¿justifica la labor parlamentaria la dedicación absoluta de sus miembros con un sueldo equivalente al de los altos cargos de la Administración foral?
A falta de la memoria del año 2009, nos referiremos a los datos publicados en la memoria de 2007-2008 en la que se aprobaron 22 leyes forales. No es una producción legislativa excesiva y, salvo las leyes presupuestarias y alguna otra, las gran mayoría no requirió de gran debate parlamentario. A esta actividad legislativa hay que añadir la de control al Gobierno: un centenar de preguntas el pleno y otras tantas mociones debatidas en el pleno.
Navarra carece de grandes distancias y además muchos parlamentarios residen en Pamplona o en sus alrededores. El Parlamento celebra unas veinte sesiones plenarias al año. El número de días de sesión no es uniforme. Hay algunas que no llegan a diez y la mayoría no supera los veinte.
¿Está justificado el gasto de 13 millones de euros a la vista de la “productividad” de la Cámara?
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