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4 de febrero de 2001, Tribuna de Navarra.-
El Gobierno de Zapatero, siempre dispuesto a negar la realidad, no asume que nuestras tropas en Afganistán estén envueltas en un conflicto bélico, a diferencia de Obama que dijo que estábamos en guerra cuando pidió el envió de nuevos contingentes militares hasta alcanzar la cifra de cien mil soldados.
Sin embargo, la concesión al soldado muerto en Afganistán de la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo a título póstumo constituye un reconocimiento tácito de que nuestras tropas no están en misión de pez sino en una zona de conflicto bélico, dado que esta condecoración se otorga por hechos o servicios destacados de guerra, de eficacia reiterada dentro de un período continuado de hostilidades o como consecuencia de acciones bélicas.
Por este motivo la calificación de “atentado” no se corresponde en absoluto con lo ocurrido en Afganistán. En Iraq la resistencia contra el gobierno democrático se realiza mediante tremendos atentados suicidas que se ceban de forma indiscriminada contra la población iraquí. Se trata de terrorismo puro y duro. En cambio en el país vecino lo que hay es un enfrentamiento militar entre los talibanes y las tropas de la OTAN. Meneses murió víctima de una emboscada a la que siguió el ataque de los talibanes contra el convoy español. Nuestros soldados repelieron la agresión y consiguieron dar muerte a los atacantes.
Recientemente el juez Garzón puso de manifiesto que nuestro país se hallaba en el punto de mira del terrorismo de Al Qaeda. No dijo que esto sucede a pesar de nuestra vergonzosa retirada de Iraq. Y es que los autores del atentado del 11-M expresaron bien claramente en sus comunicados que nos habíamos merecido la masacre de Madrid por nuestra participación en Afganistán e Iraq, así como por haber expulsado a los musulmanes de Al Andalus.
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