|
27 de junio de 2010, Tribuna de Navarra.-
La secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, acusó al PP de oportunismo, a pesar de que varios municipios catalanes gobernados por los socialistas han prohibido su utilización en sus respectivos términos municipales.
No parece que el Gobierno tenga la menor intención de cumplir el mandato parlamentario que contó con 131 votos a favor y 129 en contra. La ministra de Igualdad, Bibiana Aido, se manifestó contraria a la moción porque el uso de estas prendas debe abordarse “con carácter general” y utilizó como argumento la peregrina idea de que una “prohibición general” supondría “añadir más penalización” a las mujeres musulmanas. En el mismo sentido se pronunció el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, a pesar de que en declaraciones anteriores había anunciado que en la futura ley de Libertad Religiosa se limitaría el uso del “burka”.
En realidad, el Gobierno y el PSOE esconden una intención puramente electoralista al considerar que la prohibición podría ser muy mal recibida por la comunidad musulmana, muchos de cuyos miembros están en condiciones de votar en las próximas elecciones al haber obtenido la nacionalidad española.
Los socialistas estaban convencidos de que la moción de los populares resultaría derrotada y ni siquiera tocaron a rebato a sus senadores. Tres de ellos no acudieron a la votación.
En su intervención ante la Cámara Alta, la senadora Alicia Sánchez Camacho, presidenta del PP catalán, defendió la necesidad de una prohibición expresa del “burka” y denunció la postura del PSOE como un anticipo de su pretensión de quitar los crucifijos de la escuelas: “No queremos que el Gobierno utilice esta cuestión para negar los símbolos católicos que forman parte de la tradición española”.
A juicio del PP, en diversos Estados de la Unión Europea “se están planteando diferentes propuestas para evitar la difusión de unas prácticas que no se corresponden con los valores en que se fundamenta la convivencia ciudadana. La utilización de cualquier ropa que cubre de forma casi total el rostro tiene la consecuencia objetiva de impedir de forma importante la identidad y la comunicación visual. En el caso del velo integral (“burka”, niqab”, etc.) la mayoría de los ciudadanos de nuestra sociedad consideran esta práctica como discriminatoria, lesiva y contraria a la dignidad de las mujeres y a la igualdad real y efectiva de los hombres y las mujeres. Estas son unas prácticas que no se corresponden con los valores en que se fundamenta la convivencia ciudadana, especialmente en cuanto a la limitación de las posibilidades de interacción y comunicación de las personas que lo utilizan, como por la connotación que tiene de afectar a la igualdad real de las mujeres y los hombres. Una auténtica democracia exige un reconocimiento universal de la igualdad de derechos y de oportunidades por razón de género, la lucha contra toda clase de violencia de género o de prácticas que atenten contra la dignidad de la mujer o que signifiquen alguna clase de discriminación”.
|