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28 de junio de 2010, Tribuna de Navarra.-
La resolución fue presentada conjuntamente por los grupos de NaBai, PSN, CDN e IUN y contó con el voto favorable el grupo de UPN. En la sesión plenaria estuvieron presentes representantes de la Junta de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra.
En el texto aprobado se incluye un segundo punto en el que se insta al Ejecutivo foral a que, en el plazo de tres meses, elabore un protocolo de exhumaciones en línea con lo ya realizado por otras comunidades autónomas: "Dicho protocolo deberá tener en cuenta, como mínimo, un servicio de atención a los familiares de las personas fusiladas en Navarra y dar una solución digna y respetuosa a la inhumación de los restos de los cuerpos exhumados que no sean reclamados por ningún familiar".
El parlamentario de NaBai Ioseba Eceolaza sostuvo que la elaboración de un mapa de fosas "contribuirá al máximo a cerrar la herida de las víctimas", teniendo en cuenta que, según dijo, en Navarra hay mil desaparecidos.
El parlamentario de UPN, Pedro Eza, señaló que "este acto es un deber de justicia para las víctimas, para las familias y para la sociedad, que necesita este gesto de reconciliación". Además, Eza trasladó, "con todo el afecto, el respeto y reconocimiento a las víctimas" y aseguró que UPN trabajará "siempre para que prime la dignidad de todas las personas y avancemos sobre unas bases sólidas. Nuestra democracia, que nació del diálogo y de la reconciliación, es imperfecta y deficitaria, y debemos construirla sobre unas bases sólidas".
El parlamentario socialista Román Felones elogió el consenso alcanzado en la transición a la democracia para mirar hacia adelante, pero indicó que "el problema está inconcluso y todavía tenemos una asignatura pendiente".
La moción recibió también el apoyo del portavoz de CDN, Juan Cruz Alli que afirmó que esta moción busca "hacer efectivo el contenido de la ley de memoria histórica". Y por último, el portavoz de Izquierda Unida, Ion Erro, defendió "reparar el daño que se ha producido contra la los derechos humanos, hoy, ayer, y en la historia", y consideró que "hay que reconocer la lucha por la democracia que muchos navarros hicieron contra un golpe militar".
No están todos
A pesar de que los portavoces parlamentarios mostraran su voluntad de cerrar heridas y conseguir una auténtica reconciliación no parece que el camino emprendido sea el más idóneo. Por supuesto, nada tenemos que oponer a que los familiares de los fusilados en el 36 traten de recuperar los cuerpos de quienes fueron víctimas de aquel trágico episodio de la historia de España y quieran darles una digna sepultura.
Y es cierto, también, que en Navarra se cometieron crímenes infames que mancharon los ideales que llevaron a cuarenta mil navarros a tomar las armas para poner fin al caos republicanos. Como también lo es que no hubo en nuestro territorio fusilados del bando nacional, pues quedó del lado de los sublevados.
Pero decimos que “no están todos” porque en la zona republicana también hubo navarros que fueron víctimas del terror desatado tras el estallido de la revolución que se desató en aquella desde los primeros días de la guerra.
Es el caso de los 152 sacerdotes, frailes y monjas navarros que, por el mero hecho de pertenecer a la Iglesia católica, engrosaron la nómina de los 7.000 clérigos mártires asesinados a lo largo y ancho de la geografía española.
Muchos de ellos reposan en fosas comunes y sus cadáveres no fueron localizados tras el triunfo de los nacionales.
Ellos también merecen nuestro recuerdo y atención. De ahí que el Gobierno foral debería interesarse por la localización de estas otras víctimas de aquella incivil contienda. |