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| Olazagutía. |
30 de julio de 2010, Tribuna de Navarra
En rueda de prensa celebrada el pasado 22 de julio, los ediles de NaBai anunciaron su
dimisión como consecuencia de las “presiones, amenazas, boicots, enfrentamientos” de que
son objeto por parte de vecinos que secundan las consignas batasunas.
Los concejales de la coalición nacionalista utilizan la ironía en el anuncio de su
renuncia: “Ahora sólo nos queda felicitar a aquellas personas que han logrado su objetivo:
dividir a Olazagutía, crear conflictos, separar, dar la enhorabuena al que se alegra de
que no haya convivencia en el pueblo. Y dar la enhorabuena a los que han conseguido sus
objetivos sin ganarse las urnas utilizando su estrategia que dista mucho de lo que
entendemos por democracia.
Olazagutía es uno de los municipios en los que ANV pudo presentarse a las elecciones
después de la arbitraria decisión del Gobierno de ilegalizar sus candidaturas en unos
sitios sí y en otros no, cuando en todos ellos había las mismas razones para hacerlo en
virtud de la aplicación de la Ley de Partidos Políticos.
Nafarroa Bai, en las elecciones municipales de 2007, consiguió cinco concejalías, que le
dieron la alcaldía. El PSOE obtuvo un concejal y ANV tres. Los batasunos no pueden aceptar
que sus tradicionales feudos donde desde el inicio de la democracia impusieron la
dictadura del terror pasen a otras manos, aunque sean nacionalistas.
El brazo político de ETA se llena la boca en sus comunicados con las apelaciones al
derecho a decidir y el respeto a la voluntad del pueblo de Euskal Herria, pero ni siquiera
es capaz de respetar la democracia en los municipios donde tiene una presencia
significativa como son los de la Barranca y algunas localidades del Norte navarro.
Lo ocurrido en Olazagutía debiera hacer reflexionar a los dirigentes de Eusko Alkartasuna
que suscribieron el reciente acuerdo para la independencia de Euskal Herria de las
consecuencias de aceptar con complacencia el abrazo del oso con la ingenua pretensión de
poder recuperar las posiciones perdidas. En el Parlamento vasco EA estuvo a punto de
convertirse en un partido extraparlamentario. Al menos Aralar ha tenido la prudencia de no
prestarse al juego y no parece dispuesta a llegar a acuerdos con quienes en otro tiempo
fueron sus comilitones políticos. |