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Por Amador Rodríguez
Es una lástima que una empresa de una trayectoria tan brillante como Construcciones Flores se haya visto obligada a presentarse en concurso de acreedores con una deuda de 162 millones de euros. En enero de 2009 se anunció la entrada en el capital de la sociedad de la sociedad británica European Credit PCL. Todo parece indicar que se trataba de una sociedad fantasma. No dejó de ser sorprendente que como representantes de la misma apareciera Alfonso Arrollo, que se convirtió en consejero delegado de Flores. Arroyo había sido el asesor de Fernando Puras durante las fracasadas negociaciones con NaBai para auparlo a la presidencia del Gobierno foral. Puras se presentó en sociedad como secretario del Consejo y como presidente se nombró a Jerónimo Camacho, Director General de Desarrollo Estratégico de Negocio del Centro Nacional de Energías Renovables (CENER). ¿Qué pintaba un alto directivo del CENER al frente de una empresa constructora que anunciaba que pretendía diversificar la actividad de la empresa y, entre otros negocios, se aludía a la entrada en el sector de las energías renovables. Los proveedores de Flores accedieron a prolongar sus créditos a cambio de pagarés de la empresa inglesa, que resultaron fallidos cuando se presentaron al cobro en el momento de su vencimiento. En Londres nadie sabe nada de European Credit PCL. ¿Se aclarará todo este turbio asunto durante la tramitaición del concurso? Entre tanto, Arroyo se encuentra en Chile como director general de ENHOL para los mercados americanos, promoviendo parques eólicos. Casuialmente, también está en Chile el CENER. ¿Se aclarará todo este turbio asunto en la tramitación del concurso de acreedores o se le echará tierra encima?
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